En el marco del Día de la Abogacía, compartimos la historia de Micaela Weiss, una de las nuevas afiliadas a la Caja Forense de La Pampa. Su recorrido refleja los primeros pasos en el ejercicio de la profesión y la importancia de contar con acompañamiento institucional desde el inicio de la carrera.
“Cuando elegí estudiar abogacía era muy joven. Tenía claro que quería seguir estudiando, aunque con miedos e incertidumbres. Con el tiempo descubrí que me apasiona acompañar a las personas a transitar sus conflictos de la mejor manera posible. La abogacía es muy amplia y abre muchas puertas, tanto en el ámbito público como en el privado”, relató Micaela.
El paso de estudiante a profesional no estuvo exento de desafíos. “Después de tantos años siendo estudiante, tener matrícula de un día para otro es un cambio grande, pero muy lindo. Hay que animarse, y yo me animé. Actualmente tengo mi estudio jurídico, trabajo con colegas y seguimos avanzando”, compartió.
Al momento de afiliarse, encontró orientación y contención: “Cuando me estaba por inscribir me acerqué a la Caja, hice consultas y fueron muy amables. Me pasaron el WhatsApp y mantuve contacto por ahí. Siempre están atentos y predispuestos a ayudar”, destacó.
Con apenas 26 años, proyecta su carrera con claridad: “Mi expectativa siempre es seguir aprendiendo y ser mi mejor versión. Aprender implica tiempo, paciencia y compromiso, y eso lo tengo. Desde que me matriculé pienso en el futuro: quiero poder jubilarme dignamente, con tranquilidad. Por eso, desde ahora aporto con esa meta en mente”.
Para ella, la accesibilidad también es un valor: “Si tengo dudas, consulto la página, donde está todo bien detallado. Y siempre está el WhatsApp, que es una herramienta rápida para resolver consultas”.
Con compromiso, formación y proyección, Micaela forma parte de una nueva generación de abogados pampeanos que construyen día a día su profesión, acompañados por una institución que los respalda en cada etapa de su camino.